Opinión: Vertedero TV

Rebobinemos : 1, 2, 3, Rosa M aría Mateos, Sólo música, Pérez Reverte… Estos son algunos de los desterrados que en los 80 saboreaban las mieles del éxito. Las del éxito, y las del trabajo bien hecho. Aquel la tele “de lo blanco” ha sido sustituida por otra Full HD con trecientos mil colores en […]

Rebobinemos : 1, 2, 3, Rosa M aría Mateos, Sólo música, Pérez Reverte… Estos son algunos de los desterrados que en los 80 saboreaban las mieles del éxito. Las del éxito, y las del trabajo bien hecho. Aquel la tele “de lo blanco” ha sido sustituida por otra Full HD con trecientos mil colores en el que todos tornan al marrón.La eleganci a, el respeto y el “bon faire” se prostituyen tras la pantalla con escote y tacones, los espectadores se dejan agasajar por sus encantos y mi entras, Vasile y su troupe alimentan sus bolsillos (y sus barrigas) a costa de nuestra ignorancia.

Cierto es lo necesaria que es la variedad en la parrilla y, a pesar de que nos
traten de vender términos como “Televisión a la carta”, vemos lo mismo cada vez que nos plantamos delante de la tele. Sin darnos cuenta. Inf ormativos, reportajes, documentales, tertulias, realities, docurrealities… no son más que corrillos de palurdos sedientos de minutos de fama. A su lado, los que parecían más inteligentes pero que se han dejado llevar por un fajo de billetes. ¿Alguien se explica qué hace Frank Blanco, conocidísimo locutor en los 40 Principales, en El debate de Gran Hermano?

La teoría es que el público es soberano. De ser así ¿en qué nos hemos convertido? Nosotros, el público, los soberanos, no pedimos tanta chabacaner ía. Necesitamos que nos informen periodistas, personas preparadas. Combatir la telebasura es casi tan importante como mejorar la enseñanza en las aulas y a
que, guste o no, la tele enseña. La labor del tardío Consejo Audiovisual es necesaria… pero brilla por su ausencia. Mientras se deciden o no a mover un dedo a nuestro favor, tenemos dos opciones : seguir consumiendo bazof ia o
seguir evitándola aunque nos persi ga. O también, resignarse. Al fin y al cabo conociendo lo malo, s e conoce lo que, como periodista y espectador, jamás se debe hacer.

 

Texto escrito por Carla Luque Cupeiro, estudiante de Periodismo en la URJC.

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