¿URJC o imserso?

Es curiosa la estampa que deja la crisis en el comedor del campus de Vicálvaro de la Universidad Rey Juan Carlos. Como es de esperar, se ofrece un menú a un precio asequible, lo que provoca un sobrecogedor efecto llamada entre la fauna local. Cada día es más común ver cómo jaurías enteras de jubilados autóctonos hambrientos […]

Es curiosa la estampa que deja la crisis en el comedor del campus de Vicálvaro de la Universidad Rey Juan Carlos. Como es de esperar, se ofrece un menú a un precio asequible, lo que provoca un sobrecogedor efecto llamada entre la fauna local. Cada día es más común ver cómo jaurías enteras de jubilados autóctonos hambrientos acuden a alimentarse al comedor de la universidad, atraídos por el olor de la carne fresca (la de los alumnos, no la del comedor) y los precios universitarios.

Pudiera parecer que el comedor se haya convertido en un vergel al que también acuden otras especies de la zona, como los obreros de la construcción, en peligro de extinción, técnicos de todo tipo e incluso padres con hijos; en el que poco espacio queda para los malnutridos estudiantes que, paradójicamente están viendo invadido su hábitat, obligándolos a migrar a otras zonas de tapeo y comida rápida para conseguir alimento.

Otras curiosidades que este fenómeno nos presenta son las escenas de suspense que provocan miembros del colectivo de jubilados al coger la botella de vino del menú que, bien sea por no ser la primera, o por enfermedades degenerativas asociadas al período vital en que se encuentran, la sirven con unas características y estremecedoras oscilaciones cuasi sísmicas, temblando con la misma intensidad la botella que los espectadores.

Pero quizás, lo más curioso de todo, es que hay indicios que nos llevan a pensar que, tal vez, los ejemplares de esta especie que nos invaden hayan mutado, cual virus, pues no solo no se dedican a actividades ociosas tradicionales, como el mus, sino que presentan patrones de comportamiento más típicos (de los adolescentes) de instituto que de universidad, como colarse tanto en barra como en autoservicio, increpar por no dejar entrar antes de salir (sí, habéis leído bien), e incluso se ha llegado a escuchar algún “Quien se fue a Sevilla…”.

Son muy comentadas las similitudes entre este fenómeno y la serie americana ‘The Walking Dead’, y algunos alumnos comienzan a sentir auténtico pavor.

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