Turismo 3.0

 

Las compañías de bajo coste han captado a un nuevo tipo de viajero que gestiona todos sus movimientos a través de la red

Por Beatriz Rubio

@BEARP94

Las compañías low cost son empresas que ofrecen vuelos y hoteles a precios muy competitivos gracias a una serie de medidas con las que son capaces de optimizar sus costes, como por ejemplo, la venta de billetes por Internet ahorrando intermediarios, la utilización de aeropuertos pequeños y alejados de las grandes ciudades para evitar tráfico y retrasos, limitar los servicios ofrecidos a bordo y poder recortar en tripulación, reducir el tiempo al mínimo entre la llegada del avión y su próxima salida y, por último, disponer de aviones nuevos y con las mismas características y ahorrar así el servicio de mantenimiento.
Pero los anuncios y precios de estas compañías pueden resultar, en ocasiones, engañosos, quedándose tal solo en un fantástico trabajo de los departamentos de marketing. Al atractivo dígito que aparece en pantalla hay que añadirle después muchos extras (coste de facturación del equipaje, el de pagar con tarjeta de crédito, etc.) que elevan el precio final hasta no diferir en ocasiones prácticamente en nada del de una compañía normal. Esto ha provocado que las compañías tradicionales hayan tenido que bajar sus precios en las rutas donde compiten con las de bajo coste y, en algunos casos, crear su propia aerolínea low cost, como en el caso de Iberia, con su recién creada Iberia Express.

 

LOW COST-1Reservas en digital

Los nuevos hábitos de los jóvenes han sido despiadados con las agencias de viajes tradicionales, que se quedan en la cuneta gracias a las nuevas aplicaciones y motores de búsqueda de internet. Según datos del informe «Impacto de la innovación y las nuevas tecnologías en los hábitos del nuevo turista en España» elaborado recientemente por Segittur y el ITH (Instituto Tecnológico Hotelero), el pasado año un 47% de los paquetes turísticos (avión + hotel) se vendió en oficinas tradicionales, y un 10% por Internet, aunque ese 10% está formado casi íntegramente por jóvenes de entre 18 y 24 años. En el caso de contratar solo el
vuelo la cifra es aún mayor, siendo del 75% online frente al 16% en agencias de viajes. Además, también es notorio el número de coches de alquiler que se cogen a través de la web, siendo del 40% por Internet y del 10% por agencia. En este caso, es significativo que el 23% de alquileres de coche se haga directamente en el aeropuerto, estación u hotel. Las reservas hoteleras se hacen por la web en el 53% de los casos frente a un 12%, que lo hace en una agencia.

El turismo colaborativo

Otra novedad es el alojamiento en casas particulares y las aplicaciones que permiten contactar directamente con sus dueños, ahorrando el coste del intermediario y dejando a un lado a las agencias. El mejor ejemplo es la novedosa Airbnb, que permite contratar casas, habitaciones e incluso chalets hablando únicamente con el propietario. Las grandes agencias se le han echado encima hablando de una posible evasión de impuestos y argumentando que un particular no puede alquilar su domicilio a través de Internet. Desde Airbnb insisten en que todo es una relación entre particulares, por lo que no hay nada ilegal. De esta forma, la aplicación promueve el turismo colaborativo y promueve una nueva experiencia
a la hora de viajar a bajo coste.

Los likes y comentarios positivos de los usuarios en las redes sociales han sido la clave para difundir una nueva forma de viajar, dejando a un lado las agencias tradicionales, que tendrán que reflexionar acerca de su necesaria reinvención en un mundo dominado por lo digital.

 

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