Trabajar para estudiar, estudiar para trabajar

“Dinero, dinero en mi cabeza constante estás”,  el estribillo de la canción Dinero, Dinero de la banda española de heavy metal Obús refleja los pensamientos que resuenan con fuerza en la mente de los jóvenes estudiantes universitarios. JOSE JAVIER BONILLA (@JJBonillam) Ahorros, ayudas familiares o becas. Son las distintas formas que tienen los alumnos de […]

“Dinero, dinero en mi cabeza constante estás”,  el estribillo de la canción Dinero, Dinero de la banda española de heavy metal Obús refleja los pensamientos que resuenan con fuerza en la mente de los jóvenes estudiantes universitarios.

JOSE JAVIER BONILLA (@JJBonillam)

Ahorros, ayudas familiares o becas. Son las distintas formas que tienen los alumnos de universidad para poder pagarse sus estudios y cubrir cualquier otro tipo de gasto que surja durante el curso. ¡Privilegiados aquellos que al alcance de su mano tienen alguna de estas divinas oportunidades!. No sólo les permite centrarse en su único cometido: estudiar, sino también les alivia saber que la cuesta de la montaña llamada carrera comienza a disminuir su inclinación y seguramente puedan continuarla sin muchos problemas.

¿Qué pasa en cambio con aquellos jóvenes que por una u otra causa no pueden costearse el elevado precio de un año de la privilegiada matrícula para poder cursar y formarse en lo que esa persona siempre ha llamado su vocación?. La crisis económica ha lanzado un ultimátum a los estudiantes universitarios: si estudias, la bolsa bien llena, gracias.

Antiguos alumnos abandonando la carrera por no poder pagar la cuantía de segundas, terceras y cuartas matrículas; jóvenes comenzando o continuando el Grado sin parar de rezar a Dios por unas calificaciones que le permitan ser merecedor de una beca, aliviándole del remordimiento tras dejar a su familia casi sin ahorros por ver cumplido su sueño. Careciendo de suficientes ahorros o ayudas para poder pagarse la carrera estos estudiantes sólo tienen una opción posible si desean ganar dinero: emplearse.De igual forma, miles son los titulados universitarios que actualmente trabajan en cualquier otro oficio muy distinto al que ellos tenían planeado tras finalizar su Grado en la universidad.

El pasado 11 de febrero tuvo lugar en el auditorio CaixaForum Madrid el primer Informe del Barómetro de Empleabilidad y Empleo de los Universitarios en España, del Observatorio de Empleabilidad y Empleo Universitarios (OEEU). Más de 13.000 titulados universitarios de 45 universidades españolas públicas y privadas han participado en este estudio, el cual se puede investigar en su página web: www.oeeu.org.

Dicho informe tiene como objetivo el análisis del estado actual de la educación superior desde el punto de vista de los empleadores y su evolución durante estos cinco años atrás. Para ello se evaluaron las ocho competencias más demandadas por los empleadores, creando así una muestra compuesta por dos mil de ellos, sobre 21.700 jóvenes profesionales.

Poniéndonos en la piel de un estudiante universitario que necesite urgentemente un empleo y sus correspondientes ingresos debemos preguntarnos: ¿qué requisitos buscan actualmente las empresas?. Según recoge el estudio de la OEEU “los empleadores consultados demandan principalmente unas competencias diferentes a aquellas potenciadas desde las universidades”, tales como la honestidad, el compromiso ético o el trabajo en equipo. También aclara que  “un 70% de los recién titulados son contratados por empresas de la misma comunidad autónoma que la universidad en la que estudiaron”, sin embargo la mayor parte de las empresas analizadas (un 77%) no contrató a ningún recién titulado durante los últimos cinco años.

Cambiemos ahora nuestro punto de vista y preguntémonos qué prioridades y objetivos se marcan los universitarios a la hora de elegir una empresa o puesto de trabajo en el que emplearse. Nos sorprendería descubrir que, como indica el informe del Observatorio de Empleabilidad, “priorizan las posibilidades de desarrollo profesional por delante de la retribución, los beneficios sociales o la posibilidad de realizar teletrabajo”. Otros datos importantes a tener en cuenta y que señalan las aspiraciones de los estudiantes son: el 74% de los universitarios cree entrar directamente al mercado laboral una vez finalice la carrera; nueve de cada diez estudiantes planea mejorar su formación; un 38% de los encuestados desea un empleo para ser totalmente independiente, el 37% se ve obligado a ello para hacer frente a todos los gastos que conlleva la carrera, y un 25% dice no necesitar empleo debido a que posee alguna de las privilegiadas ayudas; finalmente tres de cada cuatro universitarios compaginará las clases con un trabajo.

Los estudiantes no necesitan que se les prometa el oro y el moro, lo que necesitan es un bote salvavidas que les permita continuar sus estudios sin desviar su atención de otra cosa que no sea su principal trabajo: estudiar. El empleo debería llegar una vez terminase la carrera, pero esta es la etapa que les ha tocado vivir, de modo que no hay otra opción que no sea la de acostumbrarse y seguir viviendo con un único estribillo en mente  “nunca podrás cambiarme, nunca, nunca podrás cambiar”.

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