Periodismo, ahora más que nunca

[adrotate banner=”3″] Si eres periodista, tómate un momento para sentarte y pensar en los motivos que te impulsaron a dedicarte a contar al mundo la realidad, y si no, quizás unas pocas palabras más te hagan abrir los ojos. Dice la RAE que periodismo es la captación y tratamiento, escrito, oral, visual o gráfico, de […]

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Si eres periodista, tómate un momento para sentarte y pensar en los motivos que te impulsaron a dedicarte a contar al mundo la realidad, y si no, quizás unas pocas palabras más te hagan abrir los ojos.

Dice la RAE que periodismo es la captación y tratamiento, escrito, oral, visual o gráfico, de la información en cualquiera de sus formas y variedades. Hay algo mucho más allá de esa definición, un ente abstracto subyace bajo la palabra periodismo, un ente muchas veces erróneamente empleado, lo llaman “democracia”.

Sin periodismo la democracia no puede existir, será otra cosa, pero desde luego que no será democracia. Para que ésta exista, es necesario que estemos debidamente informados a la hora de tomar decisiones, una información que, tal como recoge nuestra Constitución, es un derecho del que nadie nos puede privar.

No podemos elegir bien a nuestros dirigentes políticos si no sabemos con certeza cuál es la realidad de nuestro país, cuál es la realidad de los partidos políticos que pretenden representarnos y cuáles son las necesidades reales (quiero recalcar bien esta palabra, reales) de nuestra sociedad.

Desde hace un tiempo hemos visto nuestro oficio tristemente rebajado al “periodismo” de espectáculo, de opinión y de la “pseudo-información” que nos transmiten varios medios, pero que en realidad no nos sirve de nada. No nos sirve de nada porque nos habla de una realidad que no podemos cambiar: sucesos como que el pueblo de al lado ha batido el récord de la tortilla más grande del mundo, que en Andalucía la gente es más alegre que en el resto de España y que la temporada de setas acaba de comenzar. Son información, es cierto, y deben ocupar una parte de los medios de información, pero no deben nunca ser superiores o incluso tapar la información relevante. La información que nos llega desde los medios nos debe ser útil, útil para poder hacer algo con el fin de que nuestra economía mejore, que la educación avance, que nuestros derechos se cumplan y que seamos partícipes de nuestro propio sistema.

Lo ideal sería que el periodismo nos sirviera para interferir en la vida pública con actos y reclamaciones que ayuden a generar la ahora utopía del “Estado de Bienestar”, que la información política de la que se hable en los telediarios se elabore pensando en cuán útil es para los ciudadanos la noticia de la que les estamos hablando, y no se elabore pensando cuánto voy a cabrear a unos y otros.

Vivimos tiempos difíciles para el periodismo y para la democracia, pero recuerden señores políticos, por mucho que ustedes nos quieran vender lo contrario, el periodismo es necesario, tanto que sin él tendrían que inventar otro nombre para llamar a nuestro sistema político que sustituyera al de democracia.

EREs en medios fundamentales de comunicación, censura en la televisión pública, establecimiento de cargos políticos en las directivas de RTVE y de las televisiones autonómicas… y todas estas decisiones vienen escudadas en la crisis, en que estas estructuras de comunicación son deficitarias. Unos medios de información públicos no son una empresa, no tienen que obtener beneficios económicos, deben quitarle la venda de los ojos a la sociedad, descubrirles la realidad que se vive, hacerles partícipes de las decisiones políticas y no usarse como un instrumento publicista ni empresarial, sino como una inversión de futuro que no espera obtener dinero, sino personas más inteligentes, con mayor capacidad crítica, con mayor cultura y, sí, aunque les duela, con mayor democracia.

Es ahora cuando debemos luchar porque el verdadero periodismo sea el que capte la atención de los ciudadanos, cuando debemos sentirnos orgullosos de ser los guardianes del derecho de la información, cuando debemos ejercer con responsabilidad nuestro oficio, cuando no debemos dar un paso atrás y cuando debemos hacer posible una democracia real, le pese a quien le pese.

Miguel Ángel Piedra Fernández,

Estudiante de Periodismo y Economía en la Universidad Rey Juan Carlos.

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