“No se desmoralicen, insistan, perseveren y no tiren la toalla. El periodismo es una profesión que merece la pena”

De un lado la veteranía de quien ejerce el periodismo desde hace años y, por el otro, la ilusión de quien comenzó sus pasos en el mundo radiofónico desde esta facultad y en Inforadio, su emisora. Licenciado en Ciencias de la Información, diplomado en Imagen y Sonido y ahora, finalizando el doctorado con una tesis […]

De un lado la veteranía de quien ejerce el periodismo desde hace años y, por el otro, la ilusión de quien comenzó sus pasos en el mundo radiofónico desde esta facultad y en Inforadio, su emisora. Licenciado en Ciencias de la Información, diplomado en Imagen y Sonido y ahora, finalizando el doctorado con una tesis basada en la prensa digital en Castilla-La Mancha. Quizás la tarea más difícil pero con gran éxito y, a las pruebas me remito, es quien le acompaña, su hija, y que no necesita de mucha presentación. Él es Ignacio Morate Sánchez y ella, Maite Morate Cacho que hoy se enfrenta a un cambio de papeles, de entrevistadora a entrevistada. Les damos la bienvenida y, sin más, nos metemos de lleno en la entrevista.

 

P: Empezamos con el veterano. Entre Ud. y Maite existe un relevo generacional queno se había dado previamente en la familia, ¿cómo nace la vocación periodística en su caso?

I.M: Pues nace un poquito de casualidad. No tenía muy claro que quería ser periodista. Me llegó en el momento en que tenía que decidirme por los estudios universitarios y había realizado un test psicotécnico que me decía que era una de las opciones. No obstante, en mi familia, siempre ha habido materia de artista. El tema de la escritura nos ha gustado a todos: a mis padres, a mis hermanos… Me decidí por el periodismo porque lo encontraba una carrera apasionante, nueva – cuando yo empecé hacía un año escasamente que se había convertido en carrera universitaria de dos ciclo-, aclara.

 

En el caso de Maite se podría decir que es algo que le viene de cuna. ¿Cómo ha podido influir crecer entre periódicos y titulares a la hora de decidir sobre tu profesión?

M.M: Cuando yo tuve que decidir periodismo estaba entre las primeras opciones pero… no terminaba de convencerme. Me gustaba pero es cierto que las salidas no eran muy buenas. Lo que pasa que teniendo en mi casa a mi padre como periodista sabía que iba a tener mucha más facilidad a la hora de salir adelante con ello. Me motivó el que me gustaba; que podía tener unas puertas abiertas que, por suerte o por desgracia otros no tienen; entonces dije, pues adelante. Esto es para mí.

 

De repente la niña llega con una exclusiva: ¡Papá, quiero ser periodista! ¿Cómo recordáis el momento?

I.M: Yo creo que se produjo un silencio absoluto. (Se ríen) Su madre me miró, yo la miré… no queríamos influir en negativo y decidimos que si era lo que quería estudiar pues que lo hiciera. Antes le avisamos de cómo estaba la profesión, lo difícil que es este mundo, que no se gana mucho tampoco… que se lo pensara bien antes de matricularse. Entraba dentro de las posibilidades y yo tenía en mente que se inclinase por esta profesión.

 

Como buen periodista se mantuvo neutral, Maite.

M.M: (Se ríe y asiente). Así fue. La verdad es que es cierto. Sabía que no les hacía gracia pero que me apoyarían en cualquier decisión. Me gusta leer, me gusta escribir, me gusta preocuparme por los acontecimientos que ocurren… y teniendo el apoyo de mi familia pues dije que sí.

 

Las raíces periodísticas se van afianzando en el seno familiar y prueba de ello es su regreso a la Facultad de Ciencias de la Información para comenzar su doctorado. ¿Qué le llevó a estudiar de nuevo en esta facultad?

I.M: La inquietud y las ganas de reencontrarme con la vida universitaria. El doctorado era una cosa que tenía pendiente desde hacía mucho tiempo lo que pasa es que por motivos laborales no lo podía hacer: desplazarme a Madrid era un inconveniente. Cuando me encontré un poco más despejado y mis hijas fueron mayores y no necesitaban tanta atención me incliné por el doctorado.

 

Anteriormente nos había comentado que comenzó la carrera un año antes de que ésta se convirtiese en una carrera de dos ciclos. A lo largo del tiempo han sido muchos los cambios. ¿Cómo valora los cambios que ha sufrido la licenciatura?

I.M: Creo que todos los cambios han sido buenos y han ido en positivo. Son muchos los años que lleva la facultad en marcha y ha habido tiempo suficiente para corregir los defectos que existían cuando yo comencé: estábamos “de prestado” en la Escuela de Cinematografía y luego nos incorporamos a este edificio. No es nada comparable con lo que había cuando yo estudié. Cuando yo acabé la licenciatura y me matriculé en la rama de audiovisual, las cámaras eran dos y eran un armatoste, a veces no funcionaban… y creo recordar que sólo hicimos dos prácticas. Recuerdo que la biblioteca era un aula y ahora tenéis una biblioteca excepcional. Creo que se ha avanzado mucho.

 

¿Cambia en eso algo la opinión que tiene Maite de la facultad?

M.M: Cambia un poco porque yo lo he vivido a día de hoy. Somos mucha gente para pocas prácticas, pocos estudios. Poco, en general, con lo que realmente nos encontremos cuando acabemos. A la hora de libros, a la hora de la teoría… no está mal –unos tendrán unas opiniones, otros tendrán otras- pero a la hora de la práctica… Nosotros podemos disfrutar de Inforadio pero hay muchísimas personas que no saben que existe.

 

A modo de cotilleo, ¿qué anécdotas tenéis en mente?, ¿habéis compartido algún profesor?

I.M: Habría que remontarse tiempo atrás por mi parte. Recuerdo que haciendo un examen de historia – a mí la historia no se me ha dado muy bien y creo que mi hija lo ha heredado de mí (Maite asiente y se ríen)- que tenía preparado pero que, no obstante, yo había hecho mis chuletas por si acaso… Tenía mi cartera con el carné de identidad y toda la documentación encima de la mesa y ahí había puesto las chuletas, que no usé para nada porque me sabía el tema magníficamente, pero el profesor se pasó por mi lado, levantó la cartera, vio las chuletas y me retiró el examen inmediatamente. Me presente en septiembre y saqué un sobresaliente.

M.M: Yo con la historia he seguido sus pasos. Compartimos este año un profesor que él tuvo en la preparación de su tesis y que se lo comenté (al profesor). Le mandó saludos y se lo dije a mi profesor. No sé si fue por eso o por méritos propios, quiero pensar que fue por méritos propios, pero la tengo aprobada. Algo bueno se puede sacar.

Te toca mojarte Maite. ¿Cómo llevas ser hija de un periodista que estudia en la misma facultad y que lleva a casa tareas similares?

M.M: Yo lo llevo estupendamente. Cada vez que viene a Madrid me invita a comer, a una Coca- Cola… Me hace ilusión verle. A la hora de los estudios pues muy bien. Siempre que tengo alguna duda, algún trabajo, alguna práctica… antes de entregarlo siempre se lo envío y me lo supervisa. Tengo la suerte de tener una supervisión previa para mejorar mis fallos.

Las formas de trabajo son muy distintas entre una licenciatura y un doctorado. ¿Qué cambios existen?

I.M: Un doctorado requiere un trabajo de investigación más en profundidad. Requiere un proceso más complicado, más largo, más de consulta de libros, más de análisis… Es un proceso de investigación.

De cara al futuro, ¿cómo valora Ud. las posibilidades que tuvo al finalizar los estudios y las de quienes acaban ahora la licenciatura, como su hija?

I.M: Creo que hay una situación muy similar. Yo estuve casi tres años sin encontrar un trabajo seguro. Terminé la carrera y comencé a echar currículos, pero no había nada. Como tenía que hacer frente a mis gastos me coloqué repartiendo pinturas. Luego me metí en un periódico de la zona sur de Madrid, no cobraba nada pero me interesaba aprender Al final, insistiendo conseguí meter la cabeza y hasta el día de hoy. Lo importante es insistir  y, al final, el que quiere, lo consigue.

 

Maite, ¿cómo te ves en el futuro?

M.M: Creo que en la época de mi padre estaban más concienciados de que si querían acabar de periodistas tenían que aceptar cualquier cosa. A día de hoy nos dan muchas oportunidades que rechazamos porque preferimos ir a la playa, porque son muchas horas, porque no nos pagan… Deberíamos aprovecharlo. Tenemos que arrasar con todo lo que se presente y estar formados.

 

¿Qué consejo daría a los estudiantes que estrenan birrete en estos días?

I.M: Les diría que no se desmoralicen porque al principio no encuentren lo que buscan, que insistan, que perseveren y que no tiren la toalla. El periodismo es una profesión muy bonita y que merece la pena.

 

Maite, quizás la pregunta más difícil: ¿quién es tu padre?

M.M: (Se ríe). Es difícil, sí. Mi padre es un hombre encantador que vive con tres mujeres en su casa y una gata, también una fémina… y, a pesar de todo, se levanta todos los días con una sonrisa; nos prepara el desayuno a todas; nos trata como a reinas y te enriquece tanto personal como profesionalmente.

Puedes escuchar la entrevista aquí.

Entrevista realizada por Belén García Hidalgo

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