Los de radio éramos los raros

Prof. Jesús Saiz grabando un dramático con alumnos.

Todo empezó cuando se hizo cargo de la “emisora” de su colegio, “que no era otra cosa que unos tocadiscos y unos altavoces en el patio”, a través de la cual retransmitía partidos entre alumnos y profesores. Eso, sumado al hecho de que era el encargado de leer la epístola (“por lo bien que leía”, según sus profesores) y de que en casa habían sucumbido a la magia de la radio, hizo que Jesús Saiz Olmo se decantara por lo que se convertiría en su vida: el periodismo radiofónico. Profesor en Humanidades y Ciencias de la Comunicación del CEU de Valencia, dirige desde 2007 la emisora RADIOCEU Valencia.

P-   ¿Cómo comenzó la radio para usted?

R-  Empezó desde muy chiquitín. Nosotros, los jóvenes de mi época no veíamos la televisión porque no se había implantado casi en ninguna casa y lo que había en casi todos los hogares era aparatos de radio.

En casa se escuchaba la radio como en casi todos los hogares de España y fruto de ver que la radio se escuchaba en casa y que aquello era mágico, a raíz de asomarme al aparato y de imaginar otros universos, otros escenarios… pues ahí comenzó todo. Luego ya vino la etapa de formación básica, el colegio y allí tuve oportunidad de que los profesores me dijeron que leía muy bien, por lo que me encargaban leer la epístola,  entonces teníamos misa y rosario diarios en los colegios, obligatorio, claro. Pues a raíz de leer bien en el colegio y de escuchar la radio en casa y de luego hacerme cargo de una emisora que había en el colegio, que no era otra cosa que unos tocadiscos y unos altavoces en el patio, donde retrasmitía partidos entre alumnos y profesores pues con todo eso, yo dije “quiero ser como estos que hablan por la radio”.

Cuando llegó el momento y tuve que tomar la decisión, pensé en qué tenía que hacer para ser locutor de radio.

En aquel momento no habían nacido las facultades de ciencias de la información y la única alternativa que había era irse a las escuelas de radiofonismo de la cadena azul de radiodifusión, donde se han formado muchos buenos profesionales a lo largo de los años y de las muchas promociones. O bien, una escuela oficial de radio y televisión. En ese momento justo en el tiempo en el que yo hago el preu, nacen la Facultades de Ciencias de la Información y entonces no hubo duda, me decanté por ciencias de la comunicación que era la vía universitaria adecuada para formarme como informador dentro del mundo de la radio.

En aquel momento vivía en Valencia y tuve que irme a Barcelona, solo estaba Navarra, Madrid y la Universidad Autónoma de Barcelona. Por ese motivo pertenezco a la tercera generación de periodismo de dicha universidad, una vez allí mi especialidad fue periodista radiofónico.

P-   ¿Qué es lo que más recuerda de esa etapa de estudiante de periodismo en Barcelona?

R-  Saco grandes enseñanzas de haber estado con grandes profesores, me queda esa particularidad y que éramos muy pocos amantes de la radio y entonces nos llamaban los bichos raros, osea que todos los trabajos que hacíamos, todo lo enfocábamos hacia la radio, pero éramos muy pocoS, prácticamente dos o tres y éramos los raros de la radio.

P-   A los demás, ¿qué les gustaba?

R-  Al resto lo que les gustaba era la prensa, los medios impresos. No hablaban tampoco de televisión, hablaban de prensa.

P-   ¿Qué diferencia ve entre los alumnos de entonces y los alumnos de hoy en día?

R-  La diferencia que veo es que los tiempos han cambiado y que, realmente, los jóvenes hoy tienen mucha más información de la que teníamos entonces.

Nosotros descubríamos todo un universo al llegar a la facultad y los profesores cada día nos estaban descubriendo cosas, leíamos mucho y con muchas ganas los periódicos y libros en general. Oíamos las radios, comenzábamos a ver la televisión. Pero vosotros tenéis muchas más ventajas de las que tuvimos nosotros. A los primeros alumnos que tuve les descubrías la radio, hoy en día a nadie le descubres la radio.

P-   ¿Qué curiosidades nos puede contar de la radio?

R-   Todas las vivencias que he tenido poco a poco. Recuerdo al principio cómo los grandes del medio, estaban en las redacciones esperando a que llegase su momento para ponerse ante los micrófonos. Antes los programas no eran tan largos como ahora, solo duraban una hora o media hora.

P-   ¿Qué me puede contar de los entresijos de la radio?

R-  Está la imagen fría del medio, que sería llegar a una redacción de radio por las mañanas y la emisora era  fría, oscur; antes olía fuertemente a tabaco porque se podía fumar y, a primera hora, o te gustaba mucho el medio o no había nadie que pusiera en marcha aquello, porque antes a las seis de la mañana se encendía la máquina de la radio y tu tenías que volcar todo lo que llevabas dentro para que todos esos oyentes que madrugaban encontraran el calor de la radio.

Ésta es la cara fea que los oyentes no ven, la oscuridad que hay cuando estás tu solo frente al micrófono. Lo bonito es lo que pasa más allá del micrófono, lo que pasa en las casas de los oyentes, cada uno colorea según entiende. Porque según las vivencias de cada uno, las imágenes que tú les transmites las ven de una manera u otra.

P-   Recientemente, usted ha hecho una exposición, ExpoRadio, cuéntenos un poco acerca de ella.

R-  Me apetecía hacerla desde hace mucho tiempo porque en el tiempo que llevo en esta casa –La universidad Ceu Cardenal Herrera– nunca se había hecho nada sobre libros de radio y creo que muchos estudiantes de ciencias de la comunicación, desconocen lo bueno que hay en las publicaciones impresas, bien sean libros, bien sean revistas o documentos de uno u otro tipo.

Pensando que no conocen bien todo eso, creí que una muestra como ésta les acercaría a un universo desconocido para ellos.

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