Hacia una nueva transición

Fue en 2008 cuando la crisis económica entró en nuestras vidas; hoy todos conocemos términos económicos que hasta entonces nos eran ajenos y miramos con temor un futuro que nos dicen, será difícil.La sociedad europea ha cambiado en cuatro años más de lo que nunca hubiéramos pensado; nuestra percepción de futuro, nuestra ilusión y nuestros […]

Fue en 2008 cuando la crisis económica entró en nuestras vidas; hoy todos conocemos términos económicos que hasta entonces nos eran ajenos y miramos con temor un futuro que nos dicen, será difícil.La sociedad europea ha cambiado en cuatro años más de lo que nunca hubiéramos pensado; nuestra percepción de futuro, nuestra ilusión y nuestros proyectos se han derrumbado al tiempo que los mercados pedían reformas.

Mientras tanto, y a la par que se recortaban los gastos del Estado, la situación ha ido empeorando hasta tal punto que se hace hoy insostenible. Dejando a un lado la ideología, la sociedad civil europea, y en especial la española, abomina una clase política inepta, alejada de la ciudadanía y obsoleta en sus formas. Es necesario un cambio. Pero los cambios nunca fueron fáciles y jamás promovidos por aquellos mismos a quienes perjudican; y es que, mientras se rescatan bancos por miles de millones el ahorro de las familias supone solo el 4% de su salario; mientras corruptos y evasores quedan impunes se criminaliza a los parados y pequeñas empresas; mientras aumentan un 28% los presupuestos en Defensa se suben las tasas universitarias y se reduce el gasto en I+D.

Por todo ello, quizás sea ahora el momento de pedir un cambio, una respuesta real a la situación del país, una transición trasparente, pacífica y dialogada hacia la moral y los valores humanos. Porque después de siglos seguimos cometiendo los mismos errores; porque tras décadas nadie se ha planteado reformar nada mientras la sociedad y sus valores cambiaban de manera inequívoca; porque es ahora más que nunca necesario un cambio que nos ponga a la vanguardia del conocimiento, del desarrollo y los valores sociales; porque cuándo, si no ahora, vamos a reformar el Estado y sus instituciones, hacerlo más cercano, eficiente y participativo; y porque si no lo hacemos, si no creemos en nosotros mismos y nos seguimos negando a proponer soluciones, estaremos abocados al fracaso.

 

Alejandro López Parejo

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