¿Estudias o te relacionas?

La otra vida del estudiante que influye en su futuro. Amor, amistad. Sentimientos simples que viven en cada uno de nosotros, que nos alegran el día, que nos hacen llorar, con los que soñamos, con los que vivimos momentos especiales. Qué sería de nuestra vida sin poder disfrutar de nuestra media naranja o la grata […]

La otra vida del estudiante que influye en su futuro.

Amor, amistad. Sentimientos simples que viven en cada uno de nosotros, que nos alegran el día, que nos hacen llorar, con los que soñamos, con los que vivimos momentos especiales. Qué sería de nuestra vida sin poder disfrutar de nuestra media naranja o la grata compañía de nuestros amigos más queridos.

JOSE JAVIER BONILLA MARTIN (@JJBonillam)

Quizás para una persona que tenga la vida resuelta el pasar un día con su pareja le parezca un plan ideal, de igual forma pensará si sus amigos le propusieran salir todos juntos de fiesta o a ver un partido de fútbol. Sin embargo la cosa se complica en cuanto cambiamos a nuestro modelo de persona anteriormente citado y empleamos a un estudiante universitario como ejemplo.

La indecisión sobre qué hacer en ese momento aparecerá en la mente de la mayoría de estudiantes, salvo en aquellos que tengan claro a qué han ido a la universidad: a estudiar o a relacionarse. Tanto para unos como para otros la respuesta es simple. Los de la primera opción estudiarán hasta dejarse los codos en el escritorio, aplazando sus planes con los amigos o la pareja hasta bien pasados los exámenes. Mientras tanto, aquellos que eligen relacionarse pasarán las horas disfrutando junto a las personas que quiere, aplazando sus estudios hasta el momento justo de examinarse. Ambos tipos saben qué han escogido, y ambos saben cómo influirá esta decisión en su vida.

¿Pero qué hay de los indecisos y cómo les afectan estas relaciones a su rendimiento académico?

Según una investigación llevada a cabo por el Departamento de Sociología de la Universidad de Santiago de Compostela en la cual para dicho estudio se cogió una muestra de 137 estudiantes, entre 17 y 18 años, que no habían repetido ningún curso antes de llegar a la universidad ni venían de otra licenciatura y que vivían con sus padres. Los resultados obtenidos mostraban que existía una gran diferencia entre los hombres y mujeres en lo que respectaba a las relaciones de amistad establecidas y el rendimiento académico. A pesar de ello, el peso que tenían las relaciones de amistad entre los estudiantes universitarios no influía enormemente en su rendimiento, salvo en los casos concretos.

En cuanto a las relaciones amorosas, un análisis realizado por la Universidad de Pamplona, para la cual se empleó una muestra compuesta por mujeres y hombres de entre 17 a 30 años detalla que los estudiantes reconocen las bases para construir sus proyectos personales, de pareja, de familia y laborales, donde se propició una sana aceptación de sí mismos y las circunstancias que les rodean. También explica que la relación de pareja se consolida con mayor fuerza al compartir intereses de formación académica que permite un espacio de interacción que fortalece el proyecto de vida de cada persona.

Sergio Jiménez, 23 años, estudiante de Derecho en la Universidad Complutense de Madrid, nos ha podido explicar cómo le ha influido su relación amorosa durante su etapa de estudiante: <<llevo dos años con mi novia, y todo bien la verdad, ni me ha perjudicado ni beneficiado en mis estudios. Si no hubiese tenido novia tampoco me habría afectado ni para bien ni para mal>>. No muy distinta fue su respuesta en cuanto le preguntamos si había notado algún beneficio o no con respecto a su rendimiento universitario debido a las relaciones de amistad que mantenía dentro y fuera de la facultad: <<mis amigos de la universidad no han supuesto ningún beneficio ni tampoco me han perjudicado en nada, básicamente porque no están estudiando la misma carrera que yo o no estudian, y si tengo algo que hacer me dejan tranquilo con mis cosas y listo. Lo que sí puedo decir es que mis compañeros de carrera me han ayudado en alguna ocasión como dejarme los apuntes o resúmenes de libros, pero nada que sea del otro mundo>>.

Estudiantes que prefieren estudiar. Estudiantes que prefieren relacionarse. Estudiantes que no encuentran término medio, ya que si quedan con alguien no estudian, y si estudian no disfrutan de ese alguien. Estudiantes que, por desgracia, están obligados a elegir entre una de las dos opciones y ser conscientes de hasta dónde están los límites de cada una de ellas si lo que quieren es disfrutar y relacionarse sin disminuir su rendimiento académico.

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