En pie de guerra por los galgos

Asociaciones para la defensa de los gagos se levantan contra la legalización del entrenamiento de galgos con vehículos a motor. La vicepresidenta de SOS Galgos accede a una entrevista en la que aclara varios puntos de las reivindicaciones de la asociación.

Asociaciones para la defensa de los galgos se levantan contra la legalización del entrenamiento de galgos con vehículos a motor.

Atar a un galgo a un vehículo a motor ya es legal en Andalucía. La Federación Andaluza de Galgos (FAG) de acuerdo con la Federación Andaluza de Caza (FAC) han conseguido articular un reglamento por el cual, será posible entrenar a los galgos atándolos a vehículos tales como “ciclomotor, motocicleta, quad, y análogos”.

Este reglamento se sustenta en un estudio científico realizado por la Cátedra de Recursos Cinegéticos y Piscícolas de la Universidad de Córdoba, encargado por la FAG.

Juan Carranza, director y encargado de ese estudio, aprueba la práctica al considerar que “se fuerza menos de lo que él mismo haría corriendo libre”. La iniciativa cuenta con el apoyo de la Federación Española de Galgos, adscrita al Comité Olímpico Español. Aún así, las justificaciones no convencen a las asociaciones de defensa de los animales que consideran estos entrenamientos una forma más de  maltrato al galgo.

Son la FAG y la Federación Castellano Leonesa de Galgos las que “han dado un paso de gigante en la consecución de algo tan urgente como necesario”, haciendo referencia a dicho reglamento. Esto son palabras de la FEG, Federación que califica este reglamento como “una inyección de alivio” pues asegura sentirse amenazada. Una inyección de alivio porque reconocer estas prácticas como legales, supone deshacerse de la amenaza que implica la persecución por parte de las organizaciones para la defensa de los animales. Se vienen denunciando desde hace varios años las prácticas de entrenamiento con vehículos, hasta ahora ilegales, y persiguiéndolas incluso fuera de nuestras fronteras.

Esta legalización es la que pone en pie de guerra a las asociaciones de defensa de los galgos. Sin el reglamento actual, las prácticas de los preparadores de galgos ya eran cuestionadas por las mismas, ahora este reglamento legaliza aquello por lo que muchas plataformas llevan años luchando. Frente a ello, organizaciones como SOS Galgos alza la voz para denunciar estos abusos.  Mª Almudena Romero Millán, co-vicepresidenta de SOS Galgos, afirma “en el caso del entrenamiento de galgos a motor, existen varias plataformas para conseguir firmas en su contra y presentarlas ante el gobierno autónomo de Andalucía”.  Así pues, esta práctica está siendo perseguida por numerosas organizaciones desde que era un mero borrador, una posibilidad. Sin embargo, a día de hoy, el reglamento es una realidad y frente a ello las asociaciones utilizan como arma la educación y concienciación de la sociedad española para unirse a las denuncias.

Almudena Romero y Ariel / SOS Galgos
Almudena Romero y Ariel / SOS Galgos

La formación empieza por concienciar de los abusos y maltratos a los galgos en España. Según SOS Galgos, “el galgo está a la cabeza del maltrato animal y el abandono, esto se debe, según la asociación, a que es un animal objeto de negocio que muchas veces carece de vínculos afectivos con su dueño, lo que da lugar a delitos como el tráfico ilegal de galgos perseguido por la Guardia Civil, y al abuso de los mismos. 

Almudena Romero habla incluso de la existencia de “una tradición negra de este país que comporta la muerte violenta del galgo, incluso sádica, como son los lentos ahorcamientos o la quema”. Si tenemos en cuenta que, según la FEG, en España hay más de 180.000 galgueros con 500.000 lebreles, esta cifra enfervoriza el trabajo de las organizaciones. SOS Galgos, Galgo Leku, Animanaturalis, Change.org …denuncian cada año cientos de abusos a los galgos, pero la FEG sostiene que estos casos son “una minoría”.

A esto se une la legislación española. El Código Penal establece multas a quienes abandonen un animal, y penas de cárcel a quienes los maltraten. Para SOS Galgos esto “sería suficiente si fuera posible denunciar a todos los que cometen este delito”. La organización afirma que el problema no reside en la legislación, sino en la sociedad que no se lanza a denunciar estas prácticas y a ilegalizar reglamentos como el aprobado en Andalucía. Aun así, para Almudena Romero, “España camina, aunque a paso lento, a ser una sociedad menos tolerante con el maltrato animal”.


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