Emprendimiento, una carrera de fondo

Todo comenzó a partir de una enfermedad. Le diagnosticaron depresión, un antes y un después en su vida. En ese proceso aprendió que para cuidar lo que era importante para ella lo primero era cuidarse a sí misma. Alicia decidió que la superación de su enfermedad tenía que ser provechosa para otras personas. Se especializó […]

Todo comenzó a partir de una enfermedad. Le diagnosticaron depresión, un antes y un después en su vida. En ese proceso aprendió que para cuidar lo que era importante para ella lo primero era cuidarse a sí misma. Alicia decidió que la superación de su enfermedad tenía que ser provechosa para otras personas. Se especializó en mujeres, que al igual que ella, en algún momento se vieron desbordadas. Así fue como fundó Cuidando en Femenino, un espacio de desarrollo personal para mujeres profesionales.

 Pasión por una idea y el desempeño constante por hacerla realidad. Tan solo dos premisas que derivan en infinitas oportunidades hasta el punto de llegar a configurarse como uno de los principales motores económicos para el desarrollo de cualquier país. El emprendimiento representa algo más que una opción profesional.

En el caso de Alicia Gómez, decidió aprovechar las herramientas que aprendió en su proceso personal para convertirlas en elementos clave de su acompañamiento profesional a otras mujeres: “Para mí cambiar mi estilo de vida poniendo el foco en mí me ha ayudado a tener relaciones más sanas, un trabajo mucho más productivo, ser más feliz y tener muchas más personas a mi alrededor con las que compartir esa felicidad”, asegura la joven, un ejemplo representativo de las más de 650.000 mujeres emprendedores en España, según el informe GEM 2014, elaborado por la asociación RED GEM España, la división española de la mayor red mundial sobre investigación en emprendimiento.

La Universidad, tasa todavía insuficiente.

A pesar del mayor interés y concienciación general, la tasa de actividad emprendedora en la Universidad Española es todavía insuficiente. La coyuntura económica con sus efectos negativos sobre las tasas de empleo ha provocado que todos los agentes implicados en la inserción profesional de los jóvenes españoles –incluidas las Universidades– presten una mayor y especial atención al emprendimiento como una de las vías más interesantes para fomentar la creación de empleo.

Conscientes de esta carencia, en la Universidad CEU San Pablo se trabaja desde el Club de Emprendedores para la adquisición de las competencias transversales que puedan facilitar el emprendimiento: “Para el CEU, el emprendimiento constituye un valor fundamental de la formación de nuestros alumnos y representa además un enfoque diferencial ya que lo entendemos como una actitud, que puede y debe ser aprendida y entrenada desde una edad temprana”, afirma el responsable del Club, Héctor Rivera.

Evolución de la tasa de emprendimiento entre los jóvenes
Evolución de la tasa de emprendimiento entre los jóvenes

Una actitud que deriva en muchas ocasiones en una auténtica forma de vida. Es el caso de Emmanuel. Con tan solo 16 años apartó todo lo malo que la crisis suponía y se lo planteó como una oportunidad de invertir y hacer cosas. Desde que empezó, ha llevado a cabo proyectos de muy distinto ámbito, desde una película, hasta actualmente una empresa de moda: “Yo creo que la esencia de un joven emprendedor es saber enamorarse. Detrás de cada empresa tiene que haber una persona enamorada de la misma, que en los momentos en lo que todo está en contra sepa seguir hacia delante y pueda dejarse la piel”, defiende.

Precisamente de acuerdo a esta motivación, los datos recogidos por el informe GEM en España durante 2014 corroboran que los emprendedores potenciales son el colectivo más joven. Es decir, aquellos que deciden crear una empresa basándose en la percepción de que existe una oportunidad de negocio no aprovechada, y no los que deciden hacerlo por no tener mejor opción en el mercado laboral.

Aún así, y a la luz de los datos de GEM, en el caso de España aún sigue habiendo un gran vacío en cuanto a la formación de los jóvenes en espíritu empresarial. Se señalan diversas razones como las más importantes de este vacío: métodos de enseñanza no eficaces, no inclusión del espíritu empresarial en todas las partes del sistema de EFP, falta de competencias en el profesorado o que el empresariado no se involucra.

El hecho emprendedor encierra una verdadera necesidad social en pro de una sociedad competitiva, innovadora y sostenible. Se trata de una carrera de fondo que no exige edad ni condición, sino la máxima de encontrarnos a nosotros mismos para luchar para aquello que realmente nos gusta.

 

EJEMPLOS DE EMPRENDEDORES

EMANUEL.- El de Emmanuel es un claro ejemplo de currículum emprendedor. Participó en el equipo de financiación de una película (“Los Tres Monjes Rebeldes”), está involucrado en un proyecto familiar de una marca de cerveza (“La Vasconia”) y ha puesto otros proyectos en marcha, como una página de coleccionistas en internet y una empresa de nutrición deportiva.

“Formar personas emprendedoras debería ser un camino de encontrarse a uno mismo, de potenciar y estimular el talento y el pensamiento creativo inherente en cada uno. Es por ello que a veces se tiene una visión quizás pobre o reducida de todo lo que engloba el emprendimiento. Desde las universidades la mejor forma de fomentar el emprendimiento es dando a los jóvenes la motivación suficiente para lanzarse a una aventura empresarial. Para ello es importante facilitar la asistencia a cursos, ofrecer competiciones universitarias, asistencias a charlas de emprendedores o con la organización de eventos de este ámbito. Cualquier cosa con tal de tener una visión más real del mundo que a veces no se encuentra entre las montañas de libros y apuntes.”

ALICIA.- Su experiencia demuestra una gran vocación como emprendedora social. Además de fundar Cuidando En Femenino, Alicia ha trabajado como coordinadora de voluntariado en una importante ONG, como Coach Personal en una entidad social y como Monitora de Ocio y Tiempo Libre con adolescentes en riesgo de exclusión social en una Fundación. Además, ha colaborado con entidades sociales en países de América Latina trabajando por el empoderamiento femenino.

“Aprendí muchos recursos que a día de hoy me sirven en mi día a día personal y se han convertido en elementos clave en mi acompañamiento profesional a otras mujeres. Además me formé (y sigo formándome) en el ámbito del Coaching, la Inteligencia Emocional, la Psicología, la Comunicación No Violenta, el Mindfulness, la Arterapia…y otras muchas disciplinas que me ayudan a acompañar a otras mujeres a conseguir la vida que quieren dando pasos hacia su bienestar: cuidando su mente, su cuerpo y sus emociones.”

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