El rey de los discursos

En el discurso de Navidad del Rey Juan Carlos, un año más cargado de simbolismo y significado, encontramos varias ideas y conceptos que, parece, se han introducido, por fin, en un mensaje hasta ahora repetitivo y alejado de la realidad.  Que el Rey hable de un cambio necesario en la clase política es sin duda […]

En el discurso de Navidad del Rey Juan Carlos, un año más cargado de simbolismo y significado, encontramos varias ideas y conceptos que, parece, se han introducido, por fin, en un mensaje hasta ahora repetitivo y alejado de la realidad.  Que el Rey hable de un cambio necesario en la clase política es sin duda un espaldarazo a aquellos españoles (esa mayoría silenciosa, que diría Rajoy) que no entienden cómo podemos tener unos representantes tan ineptos y desvinculados de la sociedad civil.

El arco parlamentario se compone hoy, más que nunca, de partidos y políticos cuya responsabilidad, trabajo e incluso ideología se han visto en entredicho a lo largo de los últimos tiempos. Desde un Rubalcaba, incapaz de llegar a acuerdos para acabar con los desahucios, hasta un ministro de hacienda y administraciones públicas, el señor Montoro, que afirmaba, no hace mucho, aquello de “que se caiga España, que ya la levantaremos nosotros”. Así, la clase política demuestra, día tras día, su preparación y capacidad para “dar la talla” en un momento en el que la ciudadanía no pasa ni una. Y es que solo faltaba que, “con la que está cayendo”,  todavía siguiésemos dejando impune esta clase de declaraciones y actos, mas propios de taberna.

Pero el discurso de este 2012 venía lleno de más mensajes interesantes. Si el pasado año su Majestad nos comentaba, con ese sentido del humor y campechanía, que nos tiene acostumbrados, que la justicia es igual para todos, este año nos ha querido recordar que la economía no lo es todo y que debemos mirar hacia delante; algo que no deja de resultar cómico teniendo en cuenta que, si bien la economía no lo es todo, por culpa de la actual situación, se está recortando en todo, sin excepción ni reparos.

Con ello, una vez visto el discurso y analizado algunas de las ideas principales, cuesta creer que las palabras del Rey fueran dirigidas a los 46 millones de ciudadanos que han sufrido -y sufren a diario- una clase política indecente y los recortes en educación, sanidad, transportes, inversión, innovación, agricultura; todos, por supuesto, para conseguir sacar adelante la economía.

¿Quería el Rey mandar un mensaje a la ciudadanía o a la clase política y al gobierno? ¿Quería el Rey, acaso, decir a la sociedad española que debe actuar para cambiar a sus políticos y rechazar el “todo vale” para contentar a los mercados? Y lo que es más importante ¿quería el Rey decir que no está de acuerdo con las medidas que se llevan adoptando desde 2009 y con la actuación de los gobernantes?

Alejandro López Parejo

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