El cliente, el gran ausente de la arquitectura

Cuando alguien nos pide un trabajo, como arquitectos estamos ante un dilema fundamental, algo que si no pensaste todavía y estar estudiando arquitectura te invito a que pienses. ¿Somos artistas o  instrumentos? ¿Los espacios nos condicionan o nosotros condicionamos los espacios? ¿El arquitecto le puede dar sentido a un espacio antes de ser habitado o los espacios son cargados […]

Cuando alguien nos pide un trabajo, como arquitectos estamos ante un dilema fundamental, algo que si no pensaste todavía y estar estudiando arquitectura te invito a que pienses.

¿Somos artistas o  instrumentos? ¿Los espacios nos condicionan o nosotros condicionamos los espacios? ¿El arquitecto le puede dar sentido a un espacio antes de ser habitado o los espacios son cargados por las conciencias de las personas?

En el sistema filosófico de George Berkeley (1685-1753) queda sintetizado en el enunciado: para las cosas que no piensan, existir no es nada mas que ser percibidas.

Incluso la misma cosa con el correr del tiempo, puede ir adquiriendo significados diferentes. Objetos que hoy nos causan alegría, podrían mañana recordarnos a alguien que ya no esta con nosotros y provocar tristeza.

Con los espacios pasa algo parecido. Un espacio es lo que ocurre en él, no sus paredes. Los espacios están llenos de lo que somos (de lo que venimos siendo) por eso cuesta tanto imaginarlos diferentes.

Como arquitectos podemos generar sensaciones y emociones con nuestras formas, pero el deber que tenemos con los clientes se basa en la habitabilidad, porque en definitiva para eso construimos espacios, para habitarlos, para formar una parte de nosotros, para adoptarlos como propios y entonces ahí cuando los hacemos propios la arquitectura forma parte de la cultura de una sociedad, porque la cultura es el ejercicio pleno de la identidad.

La arquitectura es aquella que se habita, que se aprovecha, aquella que cuando se golpea suena. La arquitectura es cuando se vive en ella, sino es un dibujo, una imagen, una idea, pero no arquitectura.

Tenemos que acercarnos al cliente, nuestro trabajo realmente es entender sus demandas, trasformar sus problemas en soluciones aplicables, entender porque pide lo que pide y encontrar la raíz de sus demandas para poder darle la solución que corresponde. Cuando alguien viene con un dibujito en una hoja de papel, está manifestando todos sus problemas en lo que él entiende ya son soluciones. Nuestro trabajo consiste en desmenuzas esas soluciones que nos dan, para encontrar los problemas ocultos y ahí estaremos realmente haciendo el trabajo que se nos pide.

No es una cosa sencilla esto que cuento, por que requiere poner en crisis aquello que aprendemos en la facultad, corrernos del centro de la escena y dejar que el cliente sea el gran protagonista de la arquitectura.

Agregar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

pablopoeta

Últimos vídeos

¿Quieres ser parte de nuestro equipo?

Pincha en la imagen para ir a la página de colaboradores:

página de colaboradores