Economía + colaboración, la nueva ecuación del S.XXI

Compartir, prestar o alquilar en lugar de poseer. Otra forma de consumir es posible: la economía colaborativa triunfa basándose en un uso más inteligente de los recursos. LUIS MANUEL FERNÁNDEZ MARTÍNEZ (@luismanuel_fm) Transporte, alojamiento, productos para el hogar y hasta los servicios más personales. En este contexto y apoyada por la era de Internet se […]

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Compartir, prestar o alquilar en lugar de poseer. Otra forma de consumir es posible: la economía colaborativa triunfa basándose en un uso más inteligente de los recursos.

LUIS MANUEL FERNÁNDEZ MARTÍNEZ (@luismanuel_fm)

Transporte, alojamiento, productos para el hogar y hasta los servicios más personales. En este contexto y apoyada por la era de Internet se está gestando una revolución industrial que apuesta por un nuevo paradigma económico basado en la cultura de la economía o consumo colaborativo.

Esta nueva forma de acceso a bienes y servicios está generando un nuevo nicho de mercado con multitud de posibilidades. A pesar de la crisis (o gracias a ella) la sociedad sintoniza con un deseo cada vez más masivo de consumir y de producir de una forma más sostenible, económica y eficiente.

Así lo entiende Luis Tamayo, sociólogo experto en economía y cultura colaborativa: “Es una forma de acceder a bienes y servicios mas económicamente, y además está en sintonía con los valores en alza en torno a la sostenibilidad. Añadiría también su componente social y relacional entre personas.”

Las cifras hablan por sí mismas. Según un informe de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), el número de iniciativas vinculadas a la economía colaborativa ha crecido de forma exponencial durante los últimos años. Desde 2000 a 2015 la inversión acumulada es de 25.972 millones de dólares, con una evolución especialmente significativa en los dos últimos años.

Miles de iniciativas de intercambio de productos y servicios demuestran la expansión de este nuevo universo colaborativo: desde grandes plataformas a pequeños proyectos, aprendizajes o innovaciones que están poco a poco implementándose en modelos tradicionales.

Aunque juicio de Tamayo se tiende a reducir la economía colaborativa a estas conocidas plataformas tan en conflicto con los modelos tradicionales, por su escala e impacto. Sin excluirlas, este fenómeno va mucho más allá: “Hay todo un mundo de oportunidades más allá de los conflictos legales. Muchas veces los árboles más grandes nos impiden ver el gran bosque,” puntualiza el experto.

Iniciativas a la carta

“¿Acaso vemos por ahí a los fabricantes de máquinas de escribir criticando que haya ordenadores?” Miguel lo tiene claro. Este estudiante y fiel defensor de la cultura colaborativa es uno de los más de 20 millones de usuarios de BlaBlacar, la mayor red social de viajes en coche compartido del mundo: “Es genial que los ciudadanos nos unamos para hacernos la vida más cómoda. Es más barato y más cómodo. En el caso del transporte el precio es realmente elevado, especialmente si eres estudiante,” declara el joven.

Desde luego, la crisis económica ha sido un terreno propicio para el desarrollo de esta práctica debido al ahorro que supone, pero la flexibilidad, la experiencia social y la reducción del impacto medioambiental que permite el coche compartido también se han convertido en aspectos muy valorados por los usuarios. En países como Francia, Alemania, Italia o Bélgica la actividad de BlaBlaCar constituye un referente legal sobre el coche compartido y hay, incluso, políticas públicas para fomentar su uso.

JaimeRodriguezDeSantiago2En palabras de Jaime Rodríguez, director de BlaBlacar para España y Portugal, la economía colaborativa responde a una realidad patente: “Cada vez somos más y cada vez tenemos menos recursos. Evolucionar a economías circulares o colaborativas donde hagamos un uso más eficiente de nuestros recursos va a ser fundamental.”

Ningún ámbito queda relegado a esta nueva cultura de consumo colaborativo. El alojamiento es otro de sus fuertes. Entre una gran cantidad de iniciativas cabe destacar Airbnb, una conocida plataforma online que conecta a viajeros con personas que quieren compartir sus hogares. Hasta el momento, más de 70 millones de personas se han alojado en distintos lugares del mundo en casas de anfitriones de Airbnb. Concretamente, el número de viajeros españoles se ha multiplicado por 17 en los últimos tres años. Solo en 2015 un millón de españoles utilizó Airbnb para explorar el mundo.

Los espacios de coworking son otro claro ejemplo de esta cultura multidisciplinar. Se trata de oficinas compartidas donde los gestores del espacio intentan conectar y crear oportunidades profesionales y personales entre y para sus miembros.

Como gran referencia se sitúa Impact Hub, una comunidad global de más de 12.000 personas en 85 espacios de todo el mundo que funcionan como catalizadores de innovación e impacto social, con cerca de 11 años de trayectoria.

Elena AlcaldeLa responsable de comunicación de Impact Hub Madrid, Elena Alcalde, defiende esta economía tan necesaria como la mejor respuesta a un futuro inclusivo: “Afortunadamente, en el mundo se ha generalizado la utilización de recursos de una manera más inteligente y adaptándose a la sociedad. Una economía social responsable y sostenible generará modelos de negocio capaces de albergar a una población mundial que en el año 2050 puede alcanzar los 10.000 millones de personas.”

Frente a estos casos consolidados, surgen otros de reciente constitución, como la plataforma de contratación y selección online de azafatas y modelos Kampus Models, que pone en contacto a empresas que necesiten este tipo de perfiles con las personas que ejercen dicho trabajo.

Todos ellos atestiguan un cambio de mentalidad que no forma parte de una moda pasajera, sino de un cambio de actitud global que acepta de forma natural la coexistencia de distintas formas de compartir recursos.

La belleza de la economía del compartir está abriendo grandes oportunidades económicas y lo más importante, satisfaciendo necesidades de la forma más sostenible. Esto es tan solo el comienzo.

 

UNA VISIÓN PARTICULAR…

  • Jaime Rodríguez, director de BlaBlacar para España y Portugal: “ La economía colaborativa ha llegado para quedarse y responde a un cambio de mentalidad en el consumo (pasamos de una cultura de posesión a una de acceso) sobre una capa tecnológica que es perfecta para colaborar: internet.”
  • Susan Kim, CEO of EatWith: “ Los desconocidos conectándose juntos es el futuro de nuestra sociedad. Cuando los desconocidos se convierten en amigos el mundo se convierte en un lugar más pequeño y más amable.”
  • Elena Alcalde, responsable de comunicación de Impact Hub Madrid: “ La economía colaborativa o compartida ha llegado para no marcharse como la mejor manera de ayudarnos a hacer un mundo más eficiente y sostenible. Poner en común el conocimiento, compartir espacio y recursos, y cooperar es la forma en que los proyectos salen adelante. ”

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