Dimitan, dimitan todos

El clima social en España, la situación política y las corruptelas de los partidos hacen necesaria una inmediata y rápida regeneración democrática.

Los ciudadanos no aguantan más, la economía no crece y los despidos no hacen sino aumentar en un país donde ya muchos se han resignado a cambiar las cosas. Pero no es así, la sociedad debe ahora más que nunca exigirse a sí misma lealtad, honestidad y honor. Una ciudadanía donde la gran mayoría siente como principal problema a los políticos, no puede sino iniciar una regeneración en pro de los partidos democráticos, un cambio en los representantes políticos de una sociedad al borde del caos.

Es envidiable contemplar la falta de acción de un país en coma, la forma en que los gobernantes se jactan de controlar y despreciar a sus propios votantes. Probablemente por ello en el extranjero se preguntan, asombrados, cómo puede ser que con seis millones de personas que no tienen ya nada que perder, las calles solo se llenen a medias, la policía continúe controlando la situación y buena parte de los propios ciudadanos secunde, aún, a unos partidos que se han mostrado ya obsoletos, lejanos y vergonzosamente corrompidos.

Pero quizás la sociedad española se vea reflejada en unos representantes que, lejos de buscar el bien común, sólo se plantean mantener el poder por muy bochornoso que ello suponga. La corrupción nunca fue mal vista en el país del “pago sin IVA” y es probable que por ello tampoco sea tan deplorable que aquellos que desde las cumbres del poder todo controlan, se llevaran unos cuantos millones a Suiza.

La solución de España pasa por los españoles, esos individuos de un país al sur del continente europeo que siempre se ha visto envuelto en enredos y en pocas ocasiones ha sabido resolverlos. Esa sociedad civil impasible ante los escándalos socio-políticos y, por contra, reaccionaria a los deportes nacionales. Una sociedad en la que muchos ven como delito protestar contra la indecencia de unos pocos pero donde se admite que ministros, diputados, presidentes de comunidades autónomas o alcaldes estén imputados en casos de flagrante corrupción.

Un país de dos bandos que jamás ha sabido sobrellevar la democracia, donde siempre hubo buenos y malos, rojos y fachas, corruptos y presuntos inocentes. Un país donde el control de los medios lleva a que manifestaciones multitudinarias apenas tengan cobertura mientras se retransmite al minuto el juicio -a buen seguro ya sentenciado- del yerno de su majestad. Un país donde el rey “ni se plantea abdicar” en palabras de la propia casa real, en un ejercicio más de cabezonería ibérica en el que las instituciones se obcecan en la no regeneración, en la continuidad de un sistema que se demuestra ya acabado.

Podrán aguantar unos meses, incluso unos años, pero la regeneración que necesita España es, ahora sí, insustituible por decretos, leyes de transparencia o necedades que calmen a la ciudadanía. La regeneración está ya en marcha, no hay vuelta atrás. Aquellos que pretendan seguir sin ni tan siquiera “plantearse” dejar paso al futuro, se verán más pronto que tarde sobrepasados por unas nuevas generaciones, que hartas de mentiras y farsas, no vivieron la transición y que entienden que el tiempo de sus actores ya ha pasado.

Manifestación Marea Blanca

Ahora, la nueva transición pasa por hacer de España un país moderno y cercano, un Estado eficaz y eficiente, un lugar del que por fin todos podamos estar orgullosos.

Aquellos que desde los partidos políticos e instituciones no hacen más que poner trabas a esta regeneración han de plantearse dimitir sin más demora. Es la solución, porque ya no entienden a una parte importante de la sociedad y sobre todo porque no la representan. Dimitan, dimitan todos, y dejen paso al futuro.

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  • Esta parte es errónea: “¿dónde se admite que ministros, diputados, presidentes de comunidades autónomas o alcaldes estén imputados en casos de flagrante corrupción?” No se trata de una pregunta retórica, sino de una afirmación: “donde se admite que ministros, diputados, presidentes de comunidades autónomas o alcaldes estén imputados en casos de flagrante corrupción.”

    Saludos

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