Fuga de Cerebros

Muchos jóvenes talentos abandonan las fronteras de nuestro país a consecuencia de la actual situación económica. Este problema pone freno a la ansiada transformación de nuestro sistema productivo. La emigración es buena, y eso es lo malo. Este es el caso de jóvenes talentos que abandonan las fronteras de nuestro país a consecuencia de la actual situación económica, una fuga de cerebros en toda regla.

Granada se le quedaba pequeña, y España diminuta. A sus 31 años, Amalia Medinilla trabaja como jefa de farmacia en Shouthampton (Reino Unido). Hace cuatro años, después de licenciarse, se fue para trabajar desde lo más bajo hasta hoy día ser considerada, según lo define para entendernos “la supermandamás”. Tan cierto como que su salario es uno de los más altos de Inglaterra (unos 4700 euros al mes), cuatro veces más de lo que podría ganar en España (1100 euros).

Amalia Medinilla, 31 años

Trabajo, esfuerzo y mucha voluntad, asegura, fueron imprescindibles para conseguir la estabilidad que necesitaba: “Hay que tener mucho valor para irse a un país extranjero, porque la mayor parte de los españolitos que vienen no duran ni tres meses.  Llevo aquí muchos años y he trabajado muy duro”. Amalia lo tiene claro, no duda de que “los españoles no le echamos cojones a las cosas, sin embargo, los extranjeros si lo hacen, tienen otra mentalidad completamente diferente”.

Entre los que sí deciden salir de España, esta granadina señala que por lo general, van a probar suerte y buscar cualquier trabajo que les permita aprender el idioma para volver cuanto antes a su tierra. Su veredicto es que nuestro país se va a quedar sin profesionales puesto que ahora “se prefiere coger a la gente de Europa del Este que por trabajar y ganar cuatro duros se matan”. Para Amalia, la gente que vale, con verdadero valor y espíritu, se seguirá marchando.

Como por ejemplo el caso de Elena Burgos (32 años). Con la idea inicial de mejorar su  inglés y “vivir el reto de cada día en otro de país”, marchó también desde tierras granadinas a Inglaterra. A los seis meses -tiempo previsto de su estancia – decidió prolongarla siendo consciente de que allí tendría mejores oportunidades. Una decisión acertada que la ha llevado en la actualidad, a trabajar en Edimburgo como profesora de clases de inglés en un colegio y profesora de español para una plataforma que ofrece clases a empleados de negocios.

Elena cree que acabaremos con una carencia de profesionales cualificados, “una lástima para la gente que quiere y tiene la intención de vivir y trabajar España”. De momento, la suya no es regresar, ni siquiera quedarse en Inglaterra: “Me voy a indonesia a vivir en el sureste asiático un tiempo y tengo pensado vivir en otros continentes. Quiero conocer otras culturas”.

Desde Suiza, Borja Romero es otro de los grandes talentos que se han visto obligados a marchar de su tierra para encontrar un empleo acorde a su cualificación. Este joven de 25 años se ha lanzado a la aventura hasta conseguir un puesto que le reporta más del triple de sueldo que en España.

Borja Romero, 25 años

La solución para frenar la emigración de jóvenes españoles cualificados, afirma Borja, reside en proporcionar ayudas para la investigación, creación de nuevas empresas y motivar a la gente con mejores condiciones salariales: “Falta el poder desarrollarte como trabajador en tu campo. Por ejemplo aquí donde estoy se valora el trabajo que realizas y en España se aprovechan de ti, o sea, te explotan un poco”, añade el joven.

Aún así, desde su punto de vista no se trata de que se vayan más o menos personas cualificadas, sino que la “juventud es cada día más abierta, cosmopolita y tiene más interés en relacionarse, vivir otras experiencias, junto con la falta de trabajo”.

Historias que se repiten bajo un denominador común: jóvenes cualificados que se han visto obligados a emigrar de España. Siendo consciente de la frecuencia con que se repetían este tipo de situaciones, Rubén Rodríguez Puertas, decidió analizar el fenómeno en profundidad.

Granadino de 28 años y licenciado en Sociología, Rubén está llevando a cabo su tesis doctoral “La emigración de jóvenes cualificados en España: una pérdida de capital humano en la Sociedad del Conocimiento” a través del programa de Ciencias Sociales de la Universidad de Granada, en el departamento de Sociología.

Este joven optó por realizar el proyecto de investigación porque le llamaba la atención como en su entorno más cercano “muchos amigos con titulaciones de diferentes ramas, tras frustrados intentos de buscar una estabilidad laboral en España, decidieron tomar la decisión de emigrar al extranjero en busca de una oportunidad laboral mejor.” Ruben señala que a partir de 2008 el fenómeno de la emigración cualificada “comenzó a tener mucha importancia en los medios de comunicación y opinión pública españoles.”

Cambian las tornas

España es un país donde en las últimas décadas ha tenido un mayor protagonismo la inmigración que la emigración, convirtiéndose en el periodo 2000-2005 en el segundo país de acogida de inmigrantes. Nada que ver ahora, en que el fenómeno emigratorio está volviendo a emerger con fuerza en la agenda de los medios de comunicación, principalmente el relacionado con las emigraciones cualificadas y de carácter profesional.

Rubén Rodríguez Puertas

Tras más de dos décadas siendo positivo, el saldo migratorio español, explica Rubén, se tornó negativo en 2011. Por primera vez, los flujos de salida superaron a los de entrada (saldo negativo de 50.090 personas), según datos extraídos del Instituto Nacional de Estadística.

“Este fenómeno está cobrando mucha importancia en la actualidad debido a que España está perdiendo a sus jóvenes mejor preparados, ya que ante la difícil situación del mercado laboral  deciden abandonar las fronteras de nuestro país para buscar una mejor oportunidad, afectando a nuestra competitividad y a nuestro desarrollo económico”, aclara el joven.

De esta manera, uno de los principales problemas que más afecta a los jóvenes españoles es el de la sobrecualificación, es decir, la existencia de desajustes entre su nivel de estudios y la ocupación que desempeñan. En España se trata de un problema a la orden del día y que cada vez tiende incrementarse más.

El informe sobre migraciones de la OCDE (2007), muestra que España posee el nivel de sobrecualificación más elevada de los países de nuestro entorno: el 22% de los universitarios españoles, mientras que la media de la OCDE se sitúa en el 13,2%.

Ruben señala la ausencia de un tejido productivo especializado, el proceso de desregulación del mercado de trabajo que venimos sufriendo en los últimos años y los múltiples problemas estructurales del mercado laboral español, como las principales razones que están propiciando un aumento de las emigraciones cualificadas en nuestro país.

El perfil de los jóvenes

Este joven investigador describe como perfil más frecuente del fenómeno a jóvenes altamente cualificados, sin cargas familiares, con una edad comprendida entre los 25 y 35 años que proceden del área de ciencias e ingeniería.

El entorno familiar, asegura, también es un factor clave que puede potenciar la decisión de los jóvenes a emigrar al extranjero: “El estatus de los padres explica la mayor movilidad de los emigrantes cualificados. Estos proceden, con mayor probabilidad, de familias cualificadas que han facilitado las experiencias de movilidad previas”.

Es por ello que “en el caso de los emigrantes cualificados, la movilidad geográfica ha perdido su carácter de dramatismo y cuenta con un apoyo familiar mayor al de los emigrantes no cualificados, dado que los primeros tienen una concepción de la migración como algo positivo”.

También es importante considerar el núcleo de procedencia: “Aquellos jóvenes de núcleos más pequeños -pueblos o núcleos rurales- suelen estar más arraigados a prácticas tradicionales y a identificarse más con su pueblo o ciudad, mientras que aquellos jóvenes que proceden de grandes ciudades, suelen ser jóvenes con hábitos  mundanos y actitudes más cosmopolitas, de manera que se identifican en mayor medida con regiones más abstractas como Europa, y les supone una mayor facilidad tomar la decisión de emigrar al extranjero”, añade.

Rubén Rodríguez Puertas

“No podemos olvidar que el problema en sí, no se encuentra en que se produzca esta marcha de jóvenes talentos, sino en que no se den las condiciones necesarias en España para que puedan retornar”. Rubén defiende que lo ideal sería que estos jóvenes pudieran volver a nuestro país aportando nuevos conocimientos que ayudaran al crecimiento de la economía.

Para el doctorando “el problema reside en que aspectos como la crisis económica y la situación actual de nuestro mercado, con una tasa de desempleo desorbitada, con jóvenes atrapados en trabajos precarios sin posibilidad de conseguir llegar a un proyecto de vida estable, están suponiendo un fuerte freno a ese posible retorno”

El joven sociólogo incide en la importancia de conocer las causas que provocan la emigración de nuestros jóvenes cualificados, sus opiniones ante este problema, así como las posibles soluciones que proponen: “Es necesario seguir investigando sobre este tema, para tratar de orientar las políticas de empleo en España y mejorar la situación de nuestro mercado”,

Esta investigación pone de manifiesto el riesgo de convertirnos en un país exportador de mano de obra cualificada, expulsando a nuestros jóvenes mejor preparados. Se trata, cuanto menos, de un fenómeno que a largo plazo puede tener serias consecuencias para nuestra economía.

Ofrezcamos alternativas. Es el momento de poner en marcha políticas para atraer el talento español: ayudas para la investigación, creación de nuevas empresas, mejora de condiciones salariales…Nuestros universitarios se forman para ir de cabeza al paro, cuando verdaderamente ellos son la clave y el motor necesario para el desarrollo del país.

 

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