Crónica: INLOGIC + emet @ Joy Eslava (Abril de 2012)

Al llegar a la hora acordada a Joy Eslava, no imaginaba que me esperaba una noche de sorpresas. Para empezar, al contrario de lo esperado, había teloneros. Y no era un grupo de relleno. Emet, el trío ganador de un concurso promovido por los propios Inlogic, reivindicaban su calidad ante una sala casi vacía. Tocar […]

Al llegar a la hora acordada a Joy Eslava, no imaginaba que me esperaba una noche de sorpresas.

Para empezar, al contrario de lo esperado, había teloneros. Y no era un grupo de relleno. Emet, el trío ganador de un concurso promovido por los propios Inlogic, reivindicaban su calidad ante una sala casi vacía. Tocar en tal situación no es fácil, y llevó al cantante a suponer (erróneamente) que los pocos asistentes eran conocidos suyos, y que al resto no nos interesaban. Aún así, sus propuestas originales y sonido impoluto dejaron claro que merecerá la pena seguirles la pista.

Tras un pequeño descanso, la planta baja comenzó a llenarse, alcanzando una densidad respetable al inicio del grupo titular. Tras marcar una intro instrumental, los madrileños interpretaban el primer single de la noche: In the sun. El hielo ya estaba roto, y el público ya coreaba, ansioso de adrenalina.

Y la primera inyección no tardaría en llegar, con un temazo como es God. Y, aunque breve, dio tiempo a que los asistentes cantaran, gritaran y saltaran ante unos Inlogic muy cómodos sobre el escenario. Tanto, que el cantante se lanzó al público, que le mantuvo flotando durante un buen rato en un auténtico ritual de rock’n’roll.

Pero Inlogic tenía preparado, además de ésto, un set acústico, que marcó la parte más emotiva de la noche, donde los músicos dedicaron un tema a amigos suyos “que ya no están”, y anunciaron un próximo nuevo disco, porque dicen “no saber parar”. El murmullo general durante algunas canciones parecía decir que buena parte del público prefería la parte eléctrica del grupo, mientras que otros sectores, aún con la acústica The lonely song of JC, seguían cantando y saltando, mientras disfrutaban de unas versiones muy cuidadas que incluían colaboraciones de violinista y percusionista.

Para de nuevo desplegar la auténtica fiesta del rock’n’roll que los madrileños pueden dar. Con misiles como My only friend, ahora era el público el que volaba por los aires, mientras que agradecía nuevas colaboraciones a la voz y a la guitarra, además de la versión de Enjoy the silence con la que terminaría el espectáculo.

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