Cigala & Tango

Crónica del concierto de El Cigala en Alcorcón.  Sábado 3 de Mayo de 2012 Llueve en Madrid. Y llueve como en ningún sitio.  Toda la ciudad y las poblaciones del perímetro se cubren por una masa espesa y gris que no para de derretirse. Yo, calado hasta los huesos por salir con prisa –como siempre- […]

Crónica del concierto de El Cigala en Alcorcón.  Sábado 3 de Mayo de 2012

Llueve en Madrid. Y llueve como en ningún sitio.  Toda la ciudad y las poblaciones del perímetro se cubren por una masa espesa y gris que no para de derretirse. Yo, calado hasta los huesos por salir con prisa –como siempre- y sin chaqueta ni paraguas, acabo de llegar a un teatro de aire moderno, cuadrado, casi frío y que hoy tiene las entradas agotadas, el Buero Vallejo de Alcorcón.

               Chémi Pérez Photo

Esta noche se da cita un gran cantaor del que no sé demasiado. Su nombre es Ramón Jiménez Salazar, aunque todos los conocen por Diego y por su pseudónimo zoomorfo: El Cigala.  Actuará para cerrar la lista de conciertos en diferentes salas que se organizan con motivo del Festimad con su último montaje, El Cigala & Tango que es considerado por el New York Times como uno de los mejores conciertos de 2011. Yo, así prevenido, me preparo para secarme al calor del espectáculo.

                Imagina tú, que me lees, que te encuentras donde yo estoy. Fila cuatro del patio de butacas, asiento seis. Imagina que comienza a sonar un cajón flamenco, que comienza a darte golpes en el estómago. Más tarde se une el pizzicato de las cuerdas de un contrabajo que comienzan a pellizcarte los costados. El piano, prodigioso, será el encargado de agarrarte por la garganta y no soltarte hasta el último momento; será el que lleve la batuta hasta que aparezca la verdadera voz cantante. El Cigala, con su lustre serio  y oscuro aparecerá precedido de un cubata y una botella de agua. Dejará su “Garganta con Arena” como aperitivo para pasar a los platos fuertes de la noche, y es que en este espectáculo la música latina y la flamenca se dan de la mano. Diego, con esos rasgos imponentes y ese traje oscuro, se encargó hace ya un par de años en el Teatro Gran Rex de Buenos Aires de demostrar que hay parientes que, aunque no se habían dado la mano antes, se llevan bien. Hizo que el tango y el cante jondo se mirasen a la cara y se diesen las buenas tardes, acompañado de grandes estrellas en su orquesta y a su lado, tales como Néstor Marconi o Andrés Calamaro.  Lo que hoy presenta es una muestra de lo que hizo entonces en la capital argentina, pero es también una ceremonia única y especial. Se deja la piel en cada canción y se nota en la gente que se sienta a mi lado, incapaz de dejar de moverse o, por el contrario, atónitos ante tal espectáculo.

Chémi Pérez Photo

Así fue como El Cigala nos enseñó a amar a dos mujeres a la vez y nos señaló dónde se encuentra Youkali , mostrándonos que su experiencia viene de largo. Un tipo alargado pero con una sonrisa inmensa que comenzó sus andanzas por las calles de Madrid escuchando a los más grandes y haciéndose notar desde el principio.

Al final del concierto me dirigí a él con la intención de charlar. “Me voy que me cierran el restaurán, Primo”, me dijo, prometiéndome su teléfono para postergar el asunto a otra ocasión. Rodeado por su familia salió del teatro enfrentándose a una masa de gente con bolígrafos, discos y libros monográficos.

Escribe y fotografía: Chémi Pérez, estudiante de Periodismo y Comunicación en la UC3M

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