Campanadas de boda: lo nuevo de La Cubana

  Hace unos días fui invitado por la actriz Carlota Mercado al estreno en Madrid de la nueva obra de la compañía catalana La Cubana, que se adapta a su nueva residencia –la función- después de ser interpretada durante un mes en el Teatro Arriaga de Bilbao, y otros tantos periodos por el resto de […]
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Cartel de la comedia “Campanadas de Boda” presentada en el Nuevo Teatro Alcalá en Madrid.

 

Hace unos días fui invitado por la actriz Carlota Mercado al estreno en Madrid de la nueva obra de la compañía catalana La Cubana, que se adapta a su nueva residencia –la función- después de ser interpretada durante un mes en el Teatro Arriaga de Bilbao, y otros tantos periodos por el resto de la península, incluido un año en Barcelona, desde marzo de 2012. Poco o nada sabía acerca de lo que me esperaba cuando hacía cola en la puerta del Nuevo Teatro Alcalá. El folleto que me dieron junto con la entrada decía que era una comedia-vodevil-costumbrista sobre bodorrios, una parodia acerca de ‘la gran parodia’. Una tarta de boda de más de dos metros en la entrada y una abundante decoración floral fueron las únicas pistas que tuve hasta que se apagó la luz del teatro y empezó la función.

     Poco antes de subirse el telón me planteé redactar un artículo acerca de lo que iba a ver, idea que no tardé en descartar puesto que nunca antes había escrito sobre teatro, campo en el que me siento bastante pipiolo. No me hicieron falta ni quince minutos para cambiar de parecer.

LO QUE PUEDES ESPERAR

     Si vas al teatro a ver una comedia, esperas, como poco, vaciarte los bolsillos de risas, soltar alguna carcajada y olvidarte por un rato de todo lo demás. En el caso de La Cubana, con 33 años a sus espaldas, puedes suponer además que verás buenos actores y una escenografía a la altura de la interpretación. Y lo cierto es que no defraudan en ninguno de esos aspectos.

     Campanadas de boda es una magnífica sátira a las incontables y desmedidas florituras que rodean –y no sólo rodean- algo tan simple y sincero como es la promesa de unión de por vida de dos personas. Nos recuerdan y demuestran que se nos han ido de las manos esta clase de celebraciones, y lo hacen con una clase y buen humor que ciertamente no dejas de disfrutar ni un momento de las dos horas que dura la obra.

     Actores y actrices rabiosamente polivalentes, que no descansan un segundo de la dinámica española de estrés desenfrenado y griterío. Profesionales, eso sí, que por razones que un servidor desconoce se armaron con micrófonos de petaca, de los cuales se veían los cables más de una vez, y que en algún momento nos despistaron por culpa de que el sonido venía de donde no tenía que venir. Iluminación y vestuario, como era de esperar, sobresalientes.

     Es una obra que, por el más que razonable precio de 19€ de martes a viernes, algo más el fin de semana, cualquiera debería presenciar en vez de quedarse en casa viendo Breaking Bad.

LO QUE NO TE ESPERAS

     Hasta cuando caes en la trampa de creer que la contraportada de un libro la ha escrito el propio autor, y te la lees y te fastidia la sorpresa de los primeros diez capítulos, es posible que lo acabes y no tengas palabras para describir lo mucho que te ha sorprendido. Con Campanadas de boda ocurre algo parecido.

     Lo cierto es que ya sabes de qué va la historia, sobre todo si entre la sinopsis de la web, de los periódicos, de los folletos y de este artículo mismo ya te han contado que se casa la hija de la familia Rius, catalanes, y dueños de una floristería muy famosa en Madrid –o en Bilbao, si asististe este agosto-, y que su madre y su tía le organizan un bodorrio de los que hacen temblar el suelo.

     La parte que no sabes es que aquí nuestros amigos de La Cubana tienen tantos ases en la manga que incluso cuando sales del patio de butacas miras a un lado y a otro por si te espera alguna otra sorpresa. De principio a fin se hace alarde del cuidado de hasta el más mínimo detalle, con unos personajes realmente carismáticos y, de verdad, divertidos. El suceso de acontecimientos es fácil de seguir, lo que no es sencillo es suponer qué viene después, pues la maraña de tiempos y contratiempos es la principal protagonista. Y la decoración, que es un auténtico derroche de dedicación y perfilado. Nada hay que se les escape, y si lo hay, ni te das cuenta, porque llega un punto en el que te permites creerte que estás en una boda de verdad. A su modo, claro.

    El equipo al completo puede presumir de coordinación, dinamismo y gracia; y de mucha imaginación. Porque, siendo realistas, imaginación le echan, y también narices, hasta el punto de convertir al público en un elemento determinante de si la celebración lo es o no.

     Otra pequeña –o no tan pequeña- sorpresa es el tipo de boda, tema del que sólo mencionaré que es original y asombrosamente bien montado. Un auténtico despilfarro de profesionalidad en muchos, muchos sentidos.

     En definitiva, es un espectáculo mayúsculo que os recomiendo, con un presupuesto aparentemente generoso y dos años de duro trabajo y preparación para lo que, a mi parecer, se consolidará como una gran comedia satírica española.

Como siempre, desde una biblioteca de Vallecas:

Samuel M Parker

amigocicerón.blogspot.com

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