Autoedición y Creative Commons: ¿el futuro del libro digital?

El mundo digital llegó hace tiempo al sector editorial. Del papel fuimos pasando poco a poco a la tinta electrónica y a las tablets, transformando así un mercado que ha conseguido hasta ahora la atención del 20% de los lectores en el mundo, según estima Penguin Random House. En España, el gigante Amazon controla un […]

Licencias Creative Commons

El mundo digital llegó hace tiempo al sector editorial. Del papel fuimos pasando poco a poco a la tinta electrónica y a las tablets, transformando así un mercado que ha conseguido hasta ahora la atención del 20% de los lectores en el mundo, según estima Penguin Random House. En España, el gigante Amazon controla un 40% de las ventas de este soporte, pero parece que su innegable dominio sobre el terreno digital no ha sido suficiente: ahora toca darle la bienvenida a la autoedición.

Gestar un título propio sin ayuda de una editorial es cada vez más fácil gracias a plataformas como la KDP Select de Amazon, que permite publicar títulos autoeditados y ponerlos en venta en menos de 48 horas. Además, ofrece el 70% de los royalties al autor del libro, una ganga comparado con el 7% que ganaría con una edición normal. Otro factor ineludible en esta transformación del mercado es la existencia de las licencias Creative Commons, cada vez más utilizadas para autopublicar obras escritas. Y es que la autoedición ya representa un 43% de los libros publicados en Estados Unidos desde 2006.

La duda que inevitablemente surge una vez nos sumergimos en este nuevo paradigma editorial es sobre qué tipo de leyes se mueve la autoedición. Ignasi Labastida, un referente de Creative Commons en España mediante la Universitat de Barcelona, se posiciona a favor de estas licencias “gratuitas y fáciles de usar, donde no tenemos que registrar la obra en ningún depósito ni

registro para utilizarlas”. Creative Commons ofrece 6 tipos de licencias que barajan elementos como el reconocimiento y autoría de la obra, su comercialización, la permisión para crear trabajos derivados y el derecho a compartirla sin ser modificada. La facilidad para registrar un libro con estas licencias es una potente herramienta para aquellos autores nóveles que necesitan difundir la obra sin ayuda de terceros, como sería la función de difusión de una editorial. 

Ahora bien, ¿cuál es el handicap de estas licencias? Si indagamos un poco sobre cómo funcionan los derechos gestionados por Creative Commons, no tardaremos en darnos cuenta de que no es una entidad de gestión colectiva de derechos ni un sitio donde registrar obras. Este tipo de licencias no están reguladas por leyes jurídicas oficiales, y su incumplimiento o infracción debe perseguirse mediante abogados expertos en el tema, algo que puede tener un coste muy elevado para autores nóveles que ya no disponían de presupuesto para lanzar su primera obra mediante las editoriales ordinarias. 

El principal sistema de difusión tradicional editorial sigue siendo el copyright, fiel a la ley de la propiedad intelectual, que permite ceder los derechos de explotación a editoriales que gestionan la venta y difusión de la obra. Y es que no podemos obviar la cantidad de editores y agentes literarios que gestionan día a día miles de títulos publicados en todo el mundo, actores de una liturgia que se perdería con la autoedición. El uso de estas licencias también afecta a la calidad de las obras, que no pasan por editores, correctores y maquetistas elementales en la gestación del proyecto.

 

Claves para el ámbito académico.  

En la presentación informativa sobre Creative Commons impartida por Labastida, sí cobra más sentido el uso de estas leyes en obras de ámbito académico, como tesis doctorales o trabajos de investigación. Antes, algunos de estos elementos se registraban con códigos ISBN, pero los que no lo hacían quedaban desprotegidos ante la edición o la difusión de los mismos si se colgaban en la red. Ahora, con estas licencias, uno puede decidir si su tesis puede ser traducida, expandida o comercializada. Además, de forma gratuita, ya que registrar una obra con Creative Commons no tiene coste.

A día de hoy, los ejemplos más relevantes de autoedición son personajes como Amanda Hocking, una joven escritora estadounidense de literatura romántica paranormal, que lleva recaudados más de dos millones de dólares con sus novelas autoeditadas, o John Locke, un jubilado que utilizando la plataforma de autoedición de Amazon llegó a vender un millón de copias. El International Business Times estima que este autor obtuvo unas ganancias de 300.000 euros, y, a día de hoy, sigue utilizando esta técnica para vender sus libros.

 En conclusión, el uso de estas licencias abre las puertas al mundo de la autoedición y el registro de obras académicas que antes quedaban desprotegidas, pero pocas editoriales ponen en práctica esta modalidad de gestión de los derechos en sus obras por su poco potencial de explotación. Estas licencias pueden ser útiles para títulos singulares con los que darse un baño de marketing en las secciones de cultura, pero la edición tradicional de libros sigue proporcionando más posibilidades económicas y generando obras de mayor calidad.

TIPOS DE LICENCIAS DE CREATIVE COMMONS

 

Texto: David Pamiès

@Davidpamies1

 

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