Aquí sobra mucha gente… ¡Y ahí siguen!

13 días. Ese es el tiempo que ha tardado la Universidad Rey Juan Carlos en romper la promesa que Pedro José González-Trevijano hizo en el último Claustro, en el que anunció que salvo “situación de emergencia nacional”, no va a recortarse más en personal. Sin embargo, el pasado 26 de noviembre se comunicaron las primeras no renovaciones.

Al parecer. esta nueva oleada de “no renovaciones”despidos gratuitos, que dirían en mi pueblo-, podría afectar a cerca de 50 profesores y profesoras de Departamentos como Comunicación I y II (entre los que ya suman seis).

Es una pena que, mientras se gasta – o más bien, malgasta-, una verdadera millonada en teléfono (920.646€ en 2012), por no haber actualizado el contrato en, al menos, una década, las alumnas y alumnos tengamos que ser testigos de cómo se marchan, por la puerta de atrás, decenas de buenos profesores y profesoras, algunas teniendo exámenes programados para enero; y cómo se aumenta, rozando los límites de la esclavitud, la carga docente de quienes se quedan,  reduciendo hasta mínimos históricos la capacidad real de Investigación del PDI.

Más allá, se ha anunciado que, a diferencia del año pasado, en el que los contratos de segundo cuatrimestre finalizaban en junio, este año, se prorrogan todos hasta el 31 de agosto. ¿No será esto una estrategia para que el resto del PDI no luche por quienes se ven obligados a marchar? Digo yo que con lo invertido en prorrogar el grueso de los contratos (que muchos se irán en agosto también, y lo harían en junio si no fuera por esta medida), tal vez, y solo tal vez, se podría sufragar el “gasto” de renovar al PDI que se va el 31 de diciembre, esperando poder reducir el gasto de elementos accesorios mal gestionados como es el gasto telefónico antes mencionado.

Por si fuera poco, se promete hacer lo posible por readmitir a quienes nos han dejado ya, tal vez con la esperanza de que no hablen, que seguro que tienen mucho que decir. Personalmente creo que, al igual que muchas otras, como se viene demostrando, esa es otra de tantas promesas vacías y estratégicas que se verá rota con el paso del tiempo.

Queda un año para las elecciones a Rector, y fusilada la carrera política de quien se pudiera presentar candidato, habiendo aplicado la drástica reducción de personal del último año, parece que el único objetivo que hay ahora es esconder la cabeza bajo la tierra como los avestruces, y esperar que pase el chaparrón. Solo el tiempo nos dirá la vía de escape que tienen planeada…

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