Apriétense el cinturón

Lo barato sale caro. Tópico donde los haya, pero una verdad más que evidente. No nos engañemos, todos sabemos lo que significa volar a low cost. He aquí la polémica de Ryanair, que mucho quejarnos y a día de hoy siguen siendo líderes en su sector. La empresa irlandesa de Michael O´Leary cerró en 2011 […]

Lo barato sale caro. Tópico donde los haya, pero una verdad más que evidente.

No nos engañemos, todos sabemos lo que significa volar a low cost. He aquí la polémica de Ryanair, que mucho quejarnos y a día de hoy siguen siendo líderes en su sector.

La empresa irlandesa de Michael O´Leary cerró en 2011 como la compañía con mayor número de pasajeros, con 16 aeropuertos españoles, un tercio de los 47 que componen toda la red de AENA y tres de cada cuatro de los aeródromos en los que actualmente la aerolínea vuela en España.

Nadie puede decir que no sea un negocio rentable. Qué le vamos a hacer, si es que con esto de la crisis hay que apretarse el cinturón, y si es con Ryanair asegúrense de haberlo hecho. No bromeo queridos lectores, que en lo que va de año la compañía ha vivido 11 incidencias en territorio español, 5 de ellas en menos de una semana. La verdad es que, es para pensárselo dos veces antes de subirse al cacharro. Aunque tampoco está tan mal si tenemos en cuenta que ostentan el primer puesto del ranking de aerolíneas por número de pasajeros transportados en vuelos internacionales. Así de simple, matemática pura: a más viajecitos, más probabilidad de sufrir estos ‘problemillas’.

No nos olvidemos de otros tantos inconvenientes,: ahorro extremo de combustible, irregularidades en la contratación de personal, publicidad engañosa,…casi nada. Lo cierto es que Ryanair juega al filo de la navaja legal habiendo sido incluso, llevados a tribunales en varias ocasiones. Pero no, creo que no podemos pedir peras al olmo, que para eso pagamos lo que pagamos.

Los que de verdad tienen que apretar el cinturón son los de arriba, estableciendo medidas contra este tipo de irregularidades. De hecho, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) lleva años alertando de estas técnicas de “dudosa legalidad”, que suponen un abuso para los consumidores. También se ha manifestado el sindicato de pilotos SEPLA, insistiendo en que la compañía lleva demasiado lejos el concepto “low cost”, moviéndose siempre en los límites de seguridad de la legislación. 

Mientras tanto, si no tienen otra posibilidad, y nunca mejor dicho, apriétense bien el cinturón.

Luis Manuel

 

 

 

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